El efecto Amy

We only said goodbye with words

 

y uno deja de escribir de momento aunque queden mil cosas por contar

Ayer leía uno de esos post perdidos de Lisandra Puentes Valladares en Intimidades, recién descubro este Blog gracias a una persona muy especial con quien comparto canciones, poemas y café «yo casi lloro el día que no escribió más»–me dijo– y ahora la comprendo.

Con Lisandra me pasa lo que yo llamo “el efecto Amy”, me explico: Una de las cosas que siempre digo, que son de las cuales se me hacen difíciles perdonarme es la de haber conocido a Amy Whinehouse después de que ésta falleciera, me hubiese gustado disfrutarla en el pleno de su carrera, pero no fue así.

Entonces Lisandra viene a mí de esa misma forma, no es que haya fallecido ni se haya ido del país ni nada, supongo que un día dejó de escribir el blog, porque sí, porque estas cosas vienen con fecha de caducidad y uno deja de escribir de momento aunque queden mil cosas por contar. Comprendo (pues me toca desde muy cerca) que el acto de escribir pone a uno en compromiso con los lectores y esto te lleva cada vez a más exigencia. Entonces uno se pone a explorar cada momento de su vida, lo que hace en la calle, en el agro, en la habitación, en el baño, en fin; se entra en una vorágine escritural de la que es muy difícil escapar, no se vive nada más que para el Post de la semana y saber que tienes que publicar un día específico a veces te pone en la situación de estar escribiendo en la madrugada de ese mismo día para estar a tiempo, y si eres como Lisandra, tendrás que escribir bien, muy bien, porque el editor es un tipo que no está pa na’ pero los lectores sí te crucifican si en un tiempo te vas apartando de la estética acostumbrada. Todo esto además de el “hay que vivir” puede llevarte a replantear tu modus operandi y a veces terminas desligándote porque las publicaciones se pagan a 60 pesos y eso no alcanza para nada.

Mientras tanto y dando gracias a Luna y al archivo de CubAhora voy devorando todo lo que escribió en algún momento, con la avidez de quienes tuvieron ese Post el día que lo estrenó, comento para mis adentros y me estremezco con los temas que tocan puntos sensibles de mi vida.

Como cuando escucho Black to black y recuerdo que Amy estará siempre por ahí en alguna parte…

Autor: Jíbaro-Gibareño

Kmilo Noa Rodríguez (Gibara, 1990): Freelance, noctambulo, melómano, recolector de hojas, budista y bloguero en construcción. Ha iniciado más de cinco blogs en CubaVa pero cuando no es desaparecido por la administración, se aburre y termina cerrándolos.

2 opiniones en “El efecto Amy”

  1. Hola, no es un chiste, soy yo, esa misma. Acabo de Googlear uno de mis textos porque se borró mi archivo y solo están Cubahora, y encuentro tu post. Hice la búsqueda justamente por nostalgia, por los buenos momentos que viví cuando escribía y me leía después. Nunca me creí todo lo que pasó con Intimidades y todavía me cuesta creerlo. Por eso me ha alegrado mucho más ver tu post. Todo lo que dijiste sobre la dinámica de la escritura, la presión de las entregas y las exigencias de los lectores es cierto. Y es verdad que uno se asusta, se aterra. Y un día para. Pero como se extraña. Nada, que me ha llenado de alegría ver esto. Y te cuento, por cierto, que he estado tres veces en Gibara, así que seguro hasta nos hemos cruzado. Un abrazo.

    1. No me lo puedo creer!, esto me pone en un compromiso muy serio, jajaja, Muchas gracias Lisandra, la verdad como no tenía manera alguna de decirte lo que pensaba de tu blog (sí, llegué tarde a Intimidades) no encontré mejor manera que escribir este Post… Ojalá algún día volvamos a encontrarte por la red, tus letras hacen mucha falta, en Intimidades y en muchísimos lugares donde nada llega a llegar como lo hacías tú.

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